Redes de sensores inalámbricas
Una red de
sensores (del inglés sensor network) es una red de ordenadores pequeñísimos («nodos»), equipados con sensores, que colaboran en una tarea común.
Están formadas por un grupo de sensores con ciertas
capacidades sensitivas y de comunicación inalámbrica los cuales permiten formar
redes ad hoc sin infraestructura física preestablecida ni administración
central.
Las redes de sensores es un concepto relativamente nuevo
en adquisición y tratamiento de datos con múltiples aplicaciones en distintos
campos tales como entornos industriales, domótica, entornos militares,
detección ambiental.
Esta clase de redes se caracterizan por su facilidad de
despliegue y por ser autoconfigurables, pudiendo convertirse en todo momento en
emisor, receptor, ofrecer servicios de encaminamiento entre nodos sin visión
directa, así como registrar datos referentes a los sensores locales de cada
nodo. Otra de sus características es su gestión eficiente de la energía, que
les permite obtener una alta tasa de autonomía que las hacen plenamente
operativas.
La miniaturización de ordenadores creciente dio a luz la
idea de desarrollar computadoras extremadamente pequeñas y baratas que se
comunican de forma inalámbrica y se organizan autónomamente. La idea de estas
redes es repartir aleatoriamente estos nodos en un territorio grande, el cual
los nodos observan hasta que sus recursos energéticos se agoten. Los atributos
«pequeño», «barato» y «autónomo» dieron a conocer la idea como polvo inteligente (smart dust).
Por el momento, las redes de sensores es un tema muy
activo de investigación en varias universidades, aunque ya empiezan a existir
aplicaciones comerciales basadas en este tipo de redes. La red de sensores
hasta la fecha más grande consistió de 800 nodos y fue puesta en servicio el 27
de agosto de 2001 para duración breve en la universidad de Berkeley para demostrar la potencia de esa técnica en una presentación.
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